No es un sistema que simplemente responde a lo que pensás o a lo que hacés en el presente. El cuerpo acumula. Registra. Sostiene. Y expresa aquello que no pudiste procesar. Una ruptura, una separación, un abandono emocional dejan huella. La mente puede avanzar, pero el cuerpo no olvida. Lo que no se elabora, el cuerpo lo somatiza. Se manifiesta como tensión, dolor, cansancio, contractura o incomodidad persistente. Tu historia vive en tu cuerpo: en tu postura, en tu respiración, en cómo reaccionás. El cuerpo guarda la memoria emocional de la infancia, del . . .
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